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La paradiplomacia como herramienta de ciudades más inclusivas

Por Driveth Razo Rosales

Junio es el mes del Orgullo, mejor conocido como Pride Month. Si bien surge en conmemoración de los disturbios de Stonewall, ocurridos en el año 1969 en Nueva York, en los últimos años, instituciones y grandes corporaciones han lucrado con esta causa sumándose al movimiento en este mes al cambiar los colores de su logo, más no su identidad corporativa ni creando políticas más inclusivas. En realidad, concientizar sobre la lucha por la igualdad y la dignidad de las personas pertenecientes a la comunidad LGBT+ no es trabajo que se realiza en un solo mes.



Se trata de un trabajo que implica hacer un cambio significativo en los espacios urbanos, los cuales reflejan las relaciones sociales, reproducen y replican los sistemas de dominación, y perpetúan las prácticas de aquellos que ostentan el poder. En ciudades patriarcales, binarias y heteronormadas, es menester de la ciudadanía organizada exigir y trabajar por espacios libres de violencia estructural e individual; así como es obligación del gobierno, ya sea a nivel local o nacional, tratar por igual a todos sus ciudadanos, y garantizar a todos el derecho de usar el espacio urbano libre de estigmas y violencia.

Por lo que, inclusive cuando haya disidencias con el gobierno central, el gobierno local siempre deberá poner al centro a su ciudadanía. Ejemplo de ello es el presidente de Varsovia, Rafał Trzaskowski quien, en el 2019, firmó una declaración a favor del respeto de los derechos LGBT+, luego de que el gobierno central en Polonia exacerbara sus políticas discriminatorias. Siguiendo su ejemplo, numerosas ciudades de países vecinos rompieron sus lazos de cooperación con ciudades polacas que introdujeran las políticas centrales discriminatorias, tal como sucedió con el hermanamiento entre la ciudad de Tuchow y la ciudad francesa Saint-Jean-de-Braye, que quedó suspendido después de 25 años de amistad.


La importancia de los gobiernos subnacionales se vislumbra claramente. Desde la paradiplomacia, los gobiernos locales se ven cada vez más involucrados en la política exterior, lo cual no es de extrañar debido a que, en las ciudades, es donde verdaderamente se consolida el espacio público. Un espacio público que, si bien se ha definido como neutral durante muchos años, no lo es para todos. Por lo que se tiene que comenzar a construir y reconstruir ciudades desde la interseccionalidad, donde el género, la raza, la clase, la sexualidad, la edad, entre otros, sean tomados en consideración. Se tiene que ver a las ciudades como centros estratégicos donde la política pública deja de ser teoría y pasa a la implementación.


En los últimos años han ido surgiendo cada vez más iniciativas que toman al gobierno local como actor principal en la construcción de ciudades inclusivas. Rainbow Cities Network (RCN), la Red Latinoamericana de Ciudades Arcoíris (RLCA), el proyecto Interseccionalidad en las políticas LGBTI metropolitanas, Twin Cities Pride y la Red de Municipios LGTBI de Cataluña son tan solo algunas de estas iniciativas.


Rainbow Cities Network es una de las principales redes globales de ciudades que busca la igualdad de la comunidad LGBT+ y fue pionera en la materia. Si bien se focaliza en ciudades europeas, también cuenta con ciudades latinoamericanas aliadas, tal es el caso de Ciudad de México. Cuentan con una publicación anual en la que se exponen las mejores prácticas en la materia, lo que representa un benchmark en aras de replicar políticas públicas exitosas. Su homóloga regional es la Red Latinoamericana de Ciudades Arcoíris que, hasta la fecha, cuenta con grandes metrópolis y ciudades capitales más que nada, pero sigue en constante crecimiento. Se trata de una iniciativa que considera a las políticas de inclusión como la base de integración ciudadana.


El proyecto Interseccionalidad en las políticas LGBTI metropolitanas es promovido por la Asociación Mundial de las Grandes Metrópolis. Reúne ciudades como Montevideo, Medellín, Ciudad de México, Berlín, Buenos Aires y Barcelona con el objetivo de producir conocimiento común para incorporar la mirada interseccional en las políticas locales destinadas a las personas LGBT+.


Por su parte, hablando de iniciativas más locales, la Twin Cities Pride nace del Twin Cities Pride Festival de las ciudades gemelas de Minneapolis y St. Paul, Minnesota que, en 2022, suma su 50° edición. En cuanto a la Red de Municipios LGTBI de Cataluña, presentada en 2016, está conformada por ciudades del ámbito territorial catalán comprometidas con las políticas locales sobe diversidad sexual y de género.


América Latina sigue siendo una de las regiones con mayor discriminación a la comunidad LGBT+, por lo que todavía queda un largo camino que recorrer en la construcción de ciudades más inclusivas, justas y exentas de crímenes de odio… ciudades que verdaderamente puedan ser de todos.



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